Una señal de tiempo discreto es una lista de números, , y entre un y el siguiente no hay nada que preguntarle: ni cero, ni «poco» — no existe. De esa familia de listas, la que más importa en este curso es la exponencial compleja, , porque un sistema lineal e invariante en el tiempo la deja pasar sin tocarle la frecuencia. Y esa familia tiene una propiedad que no existe en tiempo continuo: pasado , subir no acelera nada. Frena.
oscila más lento que , aunque sea el número más grande de los dos. Contados a mano sobre las mismas 40 muestras ( de 0 a 39): cruza el cero 35 veces y lo cruza sólo 19 — subir un 67% (de a ) le sacó casi la mitad de los cruces. No es una ilusión del dibujo ni una consecuencia de haber muestreado nada: es la ecuación misma, y no hace falta ningún conversor A/D para que se cumpla.
Evaluá : por la fórmula de Euler es , y el segundo factor vale 1 para todo n — porque es un entero, y vale 1 siempre. En tiempo continuo no vale 1 para cualquier , sólo en los enteros. Esa diferencia de una palabra —«entero» en vez de «real»— es la que separa al tiempo discreto del continuo en este punto, y de ella sale todo lo que sigue: y no se parecen, son la misma secuencia de números, muestra por muestra. Con pasa lo mismo: , para cualquier entero .
La consecuencia práctica: ninguna frecuencia digital vive fuera de un tramo de largo . Todo lo de afuera —, , — es una copia exacta de algo que ya está adentro. El resto del curso va a vivir en o en por esta razón, no por prolijidad de notación.
Que y sean la misma señal no explica por qué subir frena algo: una señal podría repetirse sin invertir su tendencia. Lo que decide es cuál copia de queda más cerca de cada . Entre 0 y π la copia más cercana es 0, y la distancia a ella —la frecuencia que en verdad se percibe, «plegada» a — crece junto con : más ω₀, más rápido, como cualquiera esperaría de tiempo continuo. Pero apenas pasa π, la copia más cercana deja de ser 0 y pasa a ser : la distancia que importa es , y esa resta decrece a medida que sigue subiendo. queda a de — la misma distancia que separa a de 0 —, y por eso y no se parecen: son, muestra por muestra, la misma lista de números. Los 19 cruces de arriba no son una coincidencia con los de : son literalmente la misma cuenta.
Este mismo pliegue reaparece en la Unidad 2 de este curso, en la nota del aliasing — pero llega ahí por otro camino: convirtiendo una frecuencia continua a una digital a través de un muestreo real, con un conversor A/D de por medio. Acá no hay ninguna señal continua ni ningún muestreo: es periódica en , con período , sólo porque es entero. Es anterior a la idea de muestrear cualquier cosa. Son parientes en la forma —la misma resta módulo un período—, no la misma nota.
Arrastrado con las manos, el efecto deja de ser un teorema y se vuelve algo que se ve venir: la cuenta de cruces sube mientras va de 0 a π y, a partir de ahí —sin que el deslizador cambie de sentido, sin ningún truco de dibujo— empieza a bajar, hasta llegar a 0 en . Ahí para todo : la frecuencia más «alta» que puede marcar el deslizador es, en los hechos, una señal constante.